Saavedra es prócer de este relato, y no lo sabe, sigue su vida tranquila, a lo mejor ahora esta comiendo mandarinas al sol, yo lo agarre y lo metí acá, él hacía una cosa entera diferente a este homenajereje… la verdad es que yo soy Saavedra, todos somos Saavedra prendidos del cosmos en nuestra propia distorsión y no importa lo que nos digan, no importa lo que empujemos, es la misma bola, la lucidez que nos creemos, la energía que sale de nuestras manos, la energía que lee o mira las pantallas, la mirada que busca buscarse, el damnificado en la otra punta del cable, el cuento deja de narrar lo que es y deja de ser linda la historia inducida, como el capitulo buscado, no encastra, se arruga… es un embole.
Siempre esta el mono que habla en la cabeza buscando la razón, manipulando las cosas y hay que… nada, y hay que ser contradictorio y meterlo en un cuento, pa que chupen los engranajes de el sistema y porai se pierde en un cajón o lo arrasa un guascazo del mercado.
todos somos Saavedra, y cuanto nos cuesta?
yo que ser